Reconocido periodista chileno habla sobre el estado de la libertad de expresión en el país

LEOPOLDO PULGAR: “EN CHILE NO HAY LIBERTAD DE EXPRESIÓN”

Consuelo Ortega

Leopoldo Pulgar, nos relata su perspectiva sobre el manejo de la libertad de
expresión en reconocidos medios de comunicación de nuestro país. El periodista de la
Universidad de Chile ha desarrollado su trabajo, principalmente, habilitando espacios en
distintos medios para la masificación de la cultura y las artes, del teatro específicamente, y
para dar a conocer la actualidad de la escena nacional. Sin dejar de lado, el ejercicio crítico
que podemos observar en sus múltiples artículos y publicaciones.
Teatro, política, infancia y fútbol fueron algunos de los temas de conversación que
sostuvimos, a continuación un extracto de esta entrevista en la que nos habla del
panorama que se ha vivido en Chile respecto de la libertad de expresión, todo desde
su particular mirada y con un carisma sin comparación.

¿Por qué piensas que es importante hablar de teatro en los medios de comunicación?

Porque es un tema que el resto de las personas debería conocer.

¿Crees que el vínculo entre el periodismo (la difusión) y el teatro contribuyen a la
libertad de expresión? Pensando en el teatro como un espacio donde se generan
nuevos discursos, donde se generan dinámicas culturales a partir de estímulos
artísticos.

En los medios, la cultura y el deporte tienen mucha autonomía, esto es a partir de mi
experiencia en La Tercera. En cambio el área política no, ahí hay control y de alguna forma
los periodistas van transitando hacia la línea editorial del medio. Porque la parte política
engloba a los poderosos de Chile por supuesto, a los partidos políticos, ahí sí que hay
censura evidentemente. Y en La Tercera yo fui testigo de esa situación. De censura a los
periodistas, de alteración a sus textos, gente muy cercana. ¿Mentiras? absolutamente, en
La Tercera. Sobre todo cuando estuvo Bofill de director. Crónicas que pidieron que se
escribieran para mentir. En la parte política hay censura derechamente.
En Televisión Nacional me pasó también, escribí un asunto sobre que había terminado la
glosa del presupuesto para la muestra de dramaturgia nacional que se financiaba con el
presupuesto nacional, pero con una glosa. Entonces cada año había que pelear su
financiamiento. Un año, un Ministro quitó ese financiamiento para que el presupuesto
bajara, quedó la escoba, los actores y actrices fueron a reclamar. Yo escribí eso, alcanzó a
aparecer en la página de internet de TVN y lo sacaron. Pusieron un asunto de que había
sido una mala interpretación y así. Y esto fue todo por el área política, no por el área
cultural. Porque afectó políticamente por el reclamo que hicieron los actores.

¿Y respecto de los temas de las obras que difundes?

Una vez, con Jorge Díaz, un dramaturgo fallecido hace unos cuantos años, hizo una obra
en que calzaba justo, previo incluso a la denuncia a los curas por pedofilia y hablaba de

forma directa sobre estos casos, también hizo una obra llamada Tres Marías y una Rosa,
una obra clásica del teatro Chileno, ahí llegó la DINA, lo convocaron al cuartel general, en la
calle Bulnes, frente a la Moneda, a explicar a que se debía esta obra. Está publicado el
informe que hizo inteligencia respecto a esta obra, me acuerdo de algunas cosas, decía,
“más que reprimir, conviene que lo hagan, porque tiene poca convocatoria, van a saberlo
unos cuantos, no va a provocar ningún deterioro político al gobierno”, a la dictadura.
A eso me refiero, porque no tiene importancia, pero si la bandera chilena en Bolivia a
propósito la pusieron con la estrella para abajo en vez de para arriba en uno de los partidos,
tremendo alegato, todo el mundo se sintió ofendido por el orgullo nacional, porque no
enseñan desde niños esto. Entonces, en este sentido las artes gozan de esa autonomía,
nunca a mí en La Tercera me censuraron por los temas de las obras, por más peliagudos.
En la década de los noventa, mostrar obras como las que hace Teatro Sur, de Ernesto
Orellana, que es uno de los más extremos de la libertad sexual y la disidencia sexual, a lo
mejor habría sido tema como fue en los ochenta la película La última tentación de Cristo
que Abel Carrizo mostraba en su festival como algo clandestino. O por ejemplo, lo que hizo
Patricia Rivadeneira con Vicente Ruiz, desnuda se arropó con la bandera chilena, también
un escándalo: “Humillaron la bandera chilena, el máximo emblema nuestro”. En Estados
Unidos no es así, la gente anda con poleras de la bandera, hacen veinte mil cosas y eso no
les quita su pensamiento imperialista y conquistador en todo el mundo.

Hay conservadurismo con los emblemas nacionales …

Claro, y se vió el año pasado en la convención con la plurinacionalidad. ¡¿Cómo?! decía la
gente, nos van a confundir igual que a los peruanos, a los bolivianos, nos van a confundir
con los venezolanos y somos “distintos”, somos “mejores”. Hay una celebración de los
símbolos nacionales. Retomando el tema, en Chile, no hay libertad de expresión, en
términos generales, está encubierta y han sido muy habilidosos, como son en Estados
Unidos. Por ejemplo, como periodista has leído Rusia today, que reporta el conflicto de la
guerra esta. Y te puedes dar cuenta de las mentiras que cuentan, de partida, la mayoría lee
Rusia today, que tiene problemas para ser vista en Europa por ejemplo, y solamente llegan
a Chile las versiones de la Agencia Norteamericana y de France Press y son informaciones
que llegan filtradas por la posición de occidente, siempre en contra.

¿Por qué es importante que la gente conozca la totalidad de la información?

Porque la realidad es muy diversa y tiene muchos puntos de vista. Yo trabajé en una revista
que se llama Punto Final y publicaron una película que en la época estaba vinculada al MIR,
dirigida por Manuel Caiozzi gran periodista, que vivió en el exilio e ingresó clandestinamente
en la época de la dictadura… Muchas personas, suscriptores, especialmente extranjeros
que tenían suscripción en Punto final, criticaban a la revista porque sus textos eran medio
amarillentos. Manuel Caiozzi escondía las cartas, no las publicaba. Yo le he dicho a la
gente, publiquen el asunto si eso no afecta la solidez de la posición de un medio, qué tanto
le ponen de que los critiquen, cuántas cosas se hacen a medias o mal, es cierto que hay
una tendencia a destruir al otro cuando lo que se hace es más o menos o está mal, pero
eso le pasa a todo el mundo.

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