microplásticos en pescados y maríscos 

microplasticos en la comida, un enemigo invisible

Consuelo Ortega

La creciente preocupación por la contaminación marina ha llevado a una mayor atención sobre la presencia de plásticos en el océano y de pequeñas partículas de este material, que representan una amenaza para los ecosistemas acuáticos y potencialmente para la salud humana. Los ríos, como principales emisores de residuos plásticos, desempeñan un papel crucial en la introducción de microplásticos en los océanos. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS), consciente de los riesgos asociados con la ingesta de plástico, instó en el año 2019 a reducir la contaminación por plásticos para proteger a la población. En Chile, a pesar de la relevancia económica de la pesca y la acuicultura, existe una falta de datos científicos que evalúen la incidencia de microplásticos en los productos marinos. Esta brecha en el conocimiento plantea interrogantes sobre la posible presencia y acumulación de microplásticos en los alimentos marinos consumidos por la población, así como sobre los posibles impactos en la salud humana.

En el año 2019 la Organización Mundial de la Salud (OMS) invitó a disminuir la contaminación por plásticos para evitar que la población esté expuesta a su ingesta. La preocupación es por la presencia de microplásticos en el agua potable y en los alimentos de origen marítimo, aunque se presume que el micro plástico también podría afectarnos por vías de inhalación. 

Según la OMS, es insuficiente la investigación que para ese entonces existía sobre este tema y declaró que no se habían encontrado respuestas satisfactorias acerca de los efectos que el micro plástico puede tener sobre la salud de las personas.  Sin embargo, un año antes (2018) en nuestro país se realizó un estudio que demostró la presencia de PET en especies marinas de consumo humano. Jurel, sardina y merluza son algunas de las especies contaminadas.  

En el mismo año Soledad Acuña, coordinadora de la campaña anti plásticos de Greenpeace ya nos advertía que mientras más cerca de la costa se encuentren las especies es mayor la contaminación que reciben y por otra parte, también en 2018, el investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad de la Universidad Católica, anunciaba que el peligro de los microplásticos es que además sirven de vehículo para otras toxinas. 

En el año 2022 Karla Pozo, académica de la U. San Sebastián y doctora en Ciencias Ambientales dijo que: «Hay varios estudios que a nivel global han detectado partículas de plásticos en distintos tipos de alimentos, incluso en cervezas, peces y enlatados»

Los plásticos son polímeros sintéticos y semisintéticos derivados de recursos fósiles (carbón, gas natural y petróleo crudo) y también de productos orgánicos que contengan celulosa, sal y compuestos renovables. Para su resistencia, durabilidad, aislamiento y flexibilidad se deben moldear a una temperatura y presión específica. Por su gran utilidad y fácil acceso, han desplazado a una gran cantidad de materiales tradicionales, como el vidrio, la madera o el cáñamo.

El tereftalato de polietileno (PET) es el contaminante más abundante, en segundo lugar está el polietileno (bolsas y botellas), seguido del poliéster (productos textiles). 

“La materia con la que se fabrica el PET puede dañar severamente la vida sexual y reproductiva de los seres humanos, provocar alteraciones de próstata en los hombres e incidir en la obesidad de las personas que consumen bebidas o alimentos envasados a base de polímeros” (p. 18, Cámara de diputados LXV Legislatura, Centro de estudios para el desarrollo rural sustentable y la soberanía alimentaria)

“El antimonio es un elemento tóxico que se encuentra en los envases plásticos de PET. Aunque los niveles hallados siguen siendo muy bajos para suponer un riesgo para la salud, están muy por encima de lo esperable. Cuanto más tiempo se conserve una botella en la estantería o en la despensa a temperatura ambiente, mayor será la cantidad de antimonio que contendrá el agua.” (p. 21,  Cámara de diputados LXV Legislatura, Centro de estudios para el desarrollo rural sustentable y la soberanía alimentaria)

Problema:

Se presume que una persona consume entre 74.000, y 121.000 partículas de micro plástico al año, otros estudios dicen que una persona en un año consume una cantidad de plástico equivalente a una tarjeta de crédito. 

Al parecer la humanidad no es consciente de la cantidad de plástico que genera y que está inundando nuestro planeta, por ejemplo, en el año 1992 el gobierno de las Maldivas añadió una isla a su archipiélago, lamentablemente se trató de una isla artificial en donde se depositan 500 toneladas de basura al día, los residuos son en su mayoría plásticos producidos por la población de turistas que recorre el lugar. 

En el año 2021 el Informe de la ONU sobre contaminación por plástico, nos decía que este material representa el 85% de los residuos en los océanos y proyecta que en veinte años más el volumen de este residuo si triplicaría, dando como resultado una cantidad de entre 23 a 37 millones de toneladas por año. Es decir, cincuenta kilogramos de plástico por metro de costa en todo el mundo. 

Un estudio portugués seleccionó 26 especies comerciales de pescado para su análisis y encontró microplásticos en el 19,8% de 263 pescados. En el canal de la Mancha, por otra parte, se encontraron polímeros sintéticos en el 36,5% del pescado capturado por arrastre en ese lugar. 

Es un problema de magnitud, tal como señalaba la OMS, las micropartículas de plástico están presentes incluso en el agua potable. La Universidad de Minnesota en su estudio Invisibles: El plástico en nosotros, descubrió la presencia de micro plástico en el 83% del suministro doméstico de agua potable, en el análisis participaron más de diez países. 

“En Chile, las investigaciones relacionadas a microplásticos se enfocan principalmente en su interacción con organismos marinos (aves, crustáceos, peces y mamíferos) con poca investigación sobre la dinámica de transporte de microplásticos en el océano costero (…) Nuestro país se caracteriza por una extensa línea de costa, ubicada a lo largo del sistema de corriente de Humboldt, en la cual se desarrolla una alta productividad pesquera, que recibe además la descarga de material terrígeno y antropogénico desde los ríos. 

Por tanto, existe el riesgo de que la contaminación costera pueda afectar organismos incluso de importancia económica y ecológica. Microplásticos han sido identificados en Chile, principalmente en organismos marinos (e.g Andrade & Ovando, 2017; Ory et al., 2018, 2017; Perez-Venegas et al., 2018), sin embargo, existe carencia de información respecto a su cuantificación y distribución en matrices ambientales como columna de agua y sedimentos, desconociendo la existencia de patrones de acumulación y dispersión. 

Hay evidencia que la distribución de objetos flotantes macroscópicos varía principalmente por procesos oceanográficos costeros y estuarinos (Hinojosa et al., 2011)”. (p. 17- 18, 2020, Castillo, Cristóbal MICROPLÁSTICOS EN LA COSTA DE LA PATAGONIA DE CHILE Y SU POTENCIAL ROL COMO VECTORES DE CONTAMINANTES)

Los mariscos, el pejerrey y el róbalo, especies que se encuentran más cerca de la costa chilena serían los principales portadores de micro plástico, sumándose a la larga lista de especies afectadas. Podemos ser vegetarianos, omnívoros, crudiveganos, pero si hay algo claro, es que nadie quiere incluir el plástico en su dieta.  

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